Plagas y pestilencia

Locust

Photoshot/VISUM/Still Pictures

La hambruna tiene muchos orígenes. A veces es causada por una sequía, a veces por malas políticas, otras por conflictos, y con frecuencia por una combinación de varios factores. Y las plagas y las enfermedades también pueden tener su parte de responsabilidad, mas si bien están obteniéndose algunos éxitos en su erradicación, la lucha contra ellas continúa.

Reproducción resistente

La reproducción selectiva o cría selectiva es casi tan antigua como la agricultura misma, ya que los agricultores siempre han tratado de mejorar sus cultivos y sus animales; pero los grandes adelantos biotecnológicos han abierto posibilidades no imaginables en el pasado. Entre los desarrollos recientes cabe incluir patatas resistentes al añublo, una peste que causó la famosa hambruna de Irlanda, y maíz cultivado con genes de dos antepasados silvestres para ayudar a combatir siete importantes enfermedades y convertirlo en un cultivo perenne.

Ya sea con métodos antiguos o nuevos, cada 15 años más o menos es necesario “refrescar” los cultivos con nuevo material genético –a menudo de parientes silvestres– debido a que las pestes y las enfermedades se adaptan a las contramedidas creadas por el hombre. La más reciente amenaza pro­viene de una nueva versión de un viejo enemigo. La roya del tallo de trigo, una enfermedad causada por un hongo, ha destruido cultivos desde los primeros tiempos, redujo cosechas en los Estados Unidos de América en una quinta parte en varias ocasiones entre las dos Guerras Mundiales, y es tan potente que fue desa­rrollado como un arma biológica durante la Guerra Fría.

stem rust

Oregon State University

El último brote devastador de la enfermedad ocurrió en 1962. Para los años 1970 la victoria al parecer estaba en camino cuando los científicos lograron desarrollar un trigo genéticamente resistente. Sin embargo, hace poco ha vuelto con la evolución de una nueva cepa virulenta, Ug99 (Puccinia graminis). Desde su descubrimiento en Uganda 11 años atrás ya se ha propagado para afec­tar o amenazar a 29 países en Africa, el Cercano Oriente y Asia, paises que dan cuenta del 37 % de la producción mundial de trigo.

Los científicos –que estiman que el 90% de todas las variedades de trigo del mundo son vulnerables a la Ug99– han venido trabajando arduamente para cruzar variedades resistentes con va­rie­dades locales de alto rendimiento. Pero esto lleva tiempo y el hongo evolu­ciona constantemente para derrotarlas. Precisamente este verano se descubrieron cuatro nuevas mutaciones capaces de vencer la resistencia genética existente. Esta constante lucha subraya la impor­tancia de conservar la biodiversidad: las variedades viejas y nuevas con frecuencia contienen la materia prima genética que puede evitar un desastre.

Comilona frenética

locusts

En su forma solitaria, la langosta del desierto es de color verde; en condicio­nes abarrotadas su color oscurece hasta quedar negro y amarillo. NASA

Suenan como algo bíblico, pero las plagas de langostas son un azote harto frecuente de nuestro tiempo. En Exodo se describe cómo las langostas del desierto (Schistocerca gregaria) “cubrieron la faz de la Tierra dejándola en oscuridad y comieron todas las plantas en el país hasta que nada verde quedaba sobre los campos”. Y enormes enjambres –con 80 millones de los insectos en cada uno de cientos de kilómetros cuadrados– todavía siguen apareciendo “de la nada” para devastar cultivos. Y se han registrado enjambres aún más increíbles: ¡más o menos un siglo atrás, un enjambre que voló sobre el Mar Rojo se extendió sobre 13.000 kilómetros cuadrados!

Lo que da el pie a su abrupta aparición es el tiempo. Las langostas del desierto –que por lo general son solitarias– ponen sus huevos en arena seca, donde pueden permanecer durante años hasta que la lluvia, en el momento justo, los hace incubar, se crían rápidamente y se reúnen en tan grandes números que se desencadena la formación de enjambres. En 2004, la peor plaga en 15 años voló en enjambre a través de 40.000 kiló­metros cuadrados sobre Mauritania, Níger y Senegal, devorando todo a su paso.

Del otro lado del mundo, unas pre­­cipitaciones excepcionalmente fuertes en Australia Central recientemente con­­dujeron a un alto crecimiento de plantas en el desierto, lo cual hizo que la lan­gosta australiana (Chortoicetes terminifera) pros­­­perara como nunca. Como resul­tado, los enjambres de langostas ya han con­sumido miles de hectáreas de pastos y cultivos como zanahorias, avena y ca­nola (una especie de colza), y Australia está preparándose ahora para una invasión mucho mayor aún en los próximos meses.

Individualmente, las langostas no representan una amenaza para los seres humanos, y hasta pueden proporcionar alimento: mucha gente las comen por su proteína. Pero cuando aparecen en vastas cantidades, significa que hombres y animales pasan hambre, cosa poco sorprendente cuando un enjambre puede contener miles de millones de los insectos y comer decenas de miles de toneladas de vegetación en un solo día. La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) coordina esfuerzos para contener las plagas a través de Locust Watch, que sirve como centro de intercambio de información sobre erupciones de lan­gostas y ayuda con contramedidas, típica­mente mediante rociadas de pesticidas por avión.

Terror de las moscas

tetse fly

Wikimedia Commons

Pequeña pero mortífera, la mosca hemo­tófaga tsetse (Glossina) infesta a 37 países africanos, cubriendo casi un tercio del Continente y amenazando a millones de habitantes con la enfermedad del sueño (tripanosomiasis africana). Esta enfermedad fatal es causada por parásitos unicelulares, tripanosomas, transmitidos por la picadura de la mosca. También los animales son infectados por los parásitos, causando nagana, una enfermedad fatal similar.

La mosca tsetse reduce la produc­tividad agrícola y aumenta la inseguridad alimentaria. Prospera en zonas rurales húmedas, de manera que las familias a veces se ven forzadas a abandonar buenas tierras fértiles para evitarla. La irrupción más reciente de la plaga comenzó en 1970; para 2004, alrede­dor de 500.000 habitantes africanos habían quedado infectados. En 1997 el Gobierno de Tanzania logró erradicar las moscas sobre Zanzibar liberando machos esterilizados a la naturaleza. Mas a pesar de la campaña para erradicarla, entre 50.000 y 70.000 personas todavía quedan afectadas por la enfermedad del sueño cada año, mientras 60 millones se encuentran en riesgo de infección.

¡Exito!

Pero no todas son malas noticias. Este año la FAO declarará oficialmente que la peste bovina, una enfermedad viral altamente contagiosa relacionada con el sarampión, ha sido erradicada. Después de la viruela, la peste bovina sólo es la segunda enfermedad llevada a la extinción.

En 1889, vacunos infectados trans­portados de la india introdujeron la enfermedad a Africa. Mató a alrededor del 90% de los vacunos en Africa sub­sahariana, junto con muchos animales domesticados y salvajes como el ñu y la jirafa. La catastrófica hambruna resultante mató a dos tercios de los maasai de Tanzania y un tercio de los habitantes de Etiopía. Y hasta hace poco, todavía estaba afectando a países tan lejanos como Brasil, Australia, Pakistán y Filipinas.

The decline and fall of rinderpest

Disminución y caída de la peste bovina. Source: FAO

El éxito empezó a vislumbrarse con una vacuna desarrollada por el científico Walter Plowright, quien falleció con anterioridad este año. La vacuna ha estado a disposición desde 1960, pero únicamente con la sostenida campaña de erradicación iniciada por la FAO en 1994 ha sido posible eliminar la enfermedad totalmente.

GRANDES HAMBRUNAS

Irlanda 1846-1852

En 1846 Irlanda contaba con una población de 8 millones de habitantes. A través de los próximos pocos años 1 millón de habitantes murieron y 2 millones fueron forzados a emigrar después de que un hongo importado, el Tizón tardío o Mildiu de la patata (Phytophtora infestans) destruyó los cultivos de patata, que proporcionaban el 60% del alimento de la nación.

La Gran Hambruna China 1959-1961

La peor hambruna en la historia moderna no fue debida a un desastre natural sino a la política oficial. “El Gran Salto Adelante” de Mao Zedong forzó a los agricultores a abandonar sus campos, que habían sido incluidos en la propiedad colectiva. La producción anual de cereales bajó de 200 millones de toneladas a 160 millones de toneladas en dos años, y entre 10 y 40 millones de personas murieron de hambre.

Etiopía 1984-1985

Un millón de personas murieron en 1984 cuando la sequía y las enfermedades destruyeron los cultivos en Etiopía, llevando a un déficit de 1 millón de toneladas de cereales. La hambruna fue agravada aún por la guerra civil, la lenta ayuda de los países de Occidente, y las tormentas que destruyeron nuevos cultivos. Centenares de miles de refugiados huyeron a Somalia, Djibouti y Sudán.

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