La gestión de los excrementos humanos: ¿Tirando oro al retrete?

A nadie le gusta hablar de la gestión de los excrementos humanos, pero es un asunto de vida-o-muerte, vinculado con la salud humana y la del medio ambiente. Y en una época en que los recursos de agua dulce y energía están disminuyendo, tal vez convendría centrar la discusión en la búsqueda de maneras de aprovechar nuestras aguas residuales en vez de desperdiciarlas.

Hasta ahora, el objetivo principal de los sistemas de saneamiento ha sido impedir que los excrementos entren en contacto con la gente. Al correr de los milenios se produjeron muchas variaciones en el inodoro: en el antiguo Egipto se usaba arena, los minoicos en Creta tenían sistemas de aguas servidas a base de agua alrededor del año 1600 AC, los romanos construyeron cloacas para la recogida de desechos y agua de lluvia y fueron los pioneros de los servicios o baños públicos, y en China se usó el primer papel higiénico alrededor de 1.500 años atrás.

Cuando los inodoros y los sistemas de cloacas se convirtieron en la norma en Europa, había agua en abundancia. En base al principio de que la dilución hace seguras las aguas residuales, las aguas servidas se vertían en los ríos, los arroyos y los océanos. Sólo hace 150 años atrás se reconoció plenamente que los patógenos transmitidos por agua causan enfermedades, lo cual condujo al desarrollo del tratamiento de aguas residuales de hoy, que separa los sólidos de los líquidos y limpia los líquidos para su reutilización, e incinera o entierra el lodo restante.

Si bien este sistema ha reducido las enfermedades en gran medida, los sistemas de alcantarillado requieren una compleja infraestructura y gran cantidad de agua: los sistemas actuales requieren 50-100 litros de agua para quitar hasta 1,5 litros de excremento humano por día. Además, el tratamiento de aguas residuales requiere energía, y si bien es posible dar buen uso al agua descontaminada y al lodo, estamos produciendo más de lo que podemos manejar. Y no olviden: cuesta alrededor de 1.000 dólares por persona instalar y mantener las alcantarillas y las cloacas.

Hoy día, unos 2.600 millones de habitantes –más de un tercio de la población del mundo– no tienen acceso a saneamiento adecuado y 1.100 millones no tienen acceso a ninguna clase de retrete. En vez de ello están obligados a defecar en cualquier parte que pueden, incluso en ríos y campos, contaminando el agua de superficie y subterránea y transmitiendo enfermedades. Está claro: ha llegado la hora de volver a pensar en el problema.

enfocada con un concentrador solar, para desinfectar residuo líquido-sólido y producir carbón biológico (biochar) que puede usarse en reemplazo de carbón vegetal o fertilizantes químicos.

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