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El arca verde

Nada podría sobrevivir sin las plantas. Ellas son el fundamento para la mayoría de los ecosistemas de la Tierra, ayudan a regular el clima y proporcionan materiales de construcción, medicinas, combustible, agua limpia y alimentos, todos ellos esenciales para la salud humana. Pero estamos perdiendo plantas aceleradamente: de acuerdo al estudio recientemente publicado de la UICN del Indice de la Lista Roja de las plantas – un estudio conducido por el Museo de Ciencias Naturales (Londres), la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), y los Jardines Botánicos Reales, Kew (Londres) –, una en cada cinco de las 380.000 especies de plantas conocidas está amenazada de extinción debido al cambio climático y la pérdida de hábitat.

En respuesta al estudio, el Banco de Semillas del Milenio (MSB) de Kew está trabajando a toda prisa para salvar la mayor biodiversidad vegetal posible, dando prioridad a las especies de plantas más útiles y más seriamente amenazadas del mundo. El proyecto MSB, parte de la misión de Kew de estudiar y conservar la biodiversidad de las plantas, fue lanzado en 2000 para coleccionar y catalogar semillas de todas partes alrededor del mundo. Trabajando con asociados en 50 países, el MSB ayuda a identificar cuáles son las semillas en más urgente necesidad, ofrece capacitación y equipo para su conservación, y ayuda a desarrollar programas de conservación a largo plazo. Las semillas son analizadas para su ADN, sometidas a una prueba de viabilidad y, dondequiera sea posible, puestas a disposición para investigación científica no-comercial.

Búsqueda y rescate

La pérdida de biodiversidad es un asunto de preocupación, sobre todo en lo que concierne a la seguridad alimentaria. El MSB se unió recientemente al Fondo Mundial para la Diversidad de Cultivos (GCDT) de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura en una misión de rescate para salvar los recursos genéticos almacenados en los parientes de los cultivos de los cuales dependemos. Más de 30.000 especies de plantas son comestibles, pero únicamente cultivamos menos de 150 para alimento, y sólo 12 especies proporcionan 80% de los alimentos mundiales. Esta dependencia de apenas unas pocas plantas podría significar desastre a medida que las temperaturas van subiendo, las estaciones de cultivo cambian, la población mundial crece y las tierras arables productivas van reduciéndose.

Cary Fowler, Director Ejecutivo del GCDT, explica que necesitamos la diversidad genética de parientes silvestres porque ellos contienen las soluciones para problemas como la tolerancia de las sequías, las pestes y la sensibilidad a las temperaturas. “Originariamente, todos nuestros cultivos fueron desarrollados a partir de especies silvestres,” explica Fowler, “y adaptados de las plantas apropiadas al clima del pasado. Lo que necesitamos ahora es retornar a la naturaleza silvestre para encontrar parientes que puedan prosperar en los climas del futuro.” Según dice Fowler, un cambio de tan sólo 1°C durante la floración, por ejemplo, puede reducir los rendimientos en un décimo, causando importantes escaseces. Si fuera posible convertir los genes de una variedad de arroz silvestre de floración nocturna en un arroz cultivado, sería posible mantener o mejorar los rendimientos.

El GCDT ya ha coleccionado y almacenado millones de muestras de semillas en su cámara ártica en Svalbard, Noruega. Su asociación con el MSB es un esfuerzo concentrado para reunir, salvar e investigar las características genéticas útiles de parientes silvestres de 23 alimentos básicos: alfalfa, bambara de maní, banana, cebada, alubias, habas, garbanzos, chícharo salvaje, mijo dedo, guisante de hierba, lentejas, avena, arveja, el mijo perla, el guandú, la papa, centeno, arroz, sorgo, girasol, la batata, el yero y trigo. En el espacio de 10 años, las semillas colectadas serán sometidas a un proceso para identificar qué podría incorporarse a las plantas domesticadas. Una vez identificado, este material será puesto a disposición de los cultivadores. Lleva hasta 10 años cultivar una nueva variedad, de modo que se trata de una carrera contra el tiempo.

Brotes de éxito

Hasta la fecha, el MSB ha depositado semillas de más de un décimo de las plantas de floración del mundo, y ya están utilizándose semillas depositadas para restaurar hábitats dañados y ayudar a comunidades pobres a adaptar sus cultivos a condiciones duras. En Kenia, por ejemplo, las comunidades en el distrito de Makeuni han replantado bosques degradados por pastoreo excesivo, deforestación y erosión con plantas jóvenes de árboles autóctonos cultivados a partir de semillas recolectadas por el MSB. El próximo paso: ¡depositar 25% de las semillas del mundo en el banco para el año 2020!

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