Escuchemos a la naturaleza 4

© UNEP/Topham

Una hoja nueva

La energia solar es la base de la vida sobre la Tierra. En todas partes de nuestro planeta, las plantas fotosintetizan, usando su asombrosa y compleja habilidad para cosechar la luz del sol y canalizarla para convertir dióxido de carbono y agua en oxígeno y carbohidratos ricos en energía. Nuestro cuerpo obtiene su energía de las plantas, de manera que podría decirse que los humanos y otros animales funcionan con energía solar. La energía de los combustibles fósiles también es resultado de fotosíntesis, porque los combustibles fósiles están formados de los residuos de plantas y animales.

¿Pero y si los seres humanos pudieran imitar la fotosíntesis y usar la luz del sol, el agua y el dióxido de carbono para producir combustibles que generan electricidad y accionan nuestros coches y nuestros aeroplanos? Podría proporcionar una fuente de combustibles limpios para transporte, y además significaría que podríamos almacenar energía solar para usarla en cualquier momento — ¡no solamente cuando está brillando el sol!

Los científicos ya han ideado varias formas de fabricar combustibles solares en el laboratorio. Una de ellas es la llamada fotosíntesis artificial, en la cual un dispositivo artificial –a veces llamado una “hoja artificial”– lleva a cabo los pasos de capturar y encauzar la luz del sol para producir el combustible. Otro enfoque consiste en usar organismos, tales como bacterias o algas, para producir combustibles como hidrógeno. El reto consiste en pasar de los prototipos de laboratorio a una tecnología amplia, disponible comercialmente, asequible, duradera y eficiente. Esto representa un enorme esfuerzo de investigación de todo, desde el descubrimiento de nuevos materiales hasta el desarrollo de catalizadores más baratos, y mucho más.

Existen ahora centros de investigación en Asia, Europa y los EE.UU. dedicados a convertir los combustibles solares en una realidad para la próxima generación. Algunos hasta han enlistado la ayuda de personas jóvenes — por ejemplo como el Profesor Harry Gray, un pionero en el campo, que ha creado un “Ejército Solar” de estudiantes de colegio superior que llevan a cabo investigaciones para encontrar los mejores materiales nuevos para hacer hojas artificiales. Y el Departamento de Energía de EE.UU. ha creado un centro dedicado de investigación de fotosíntesis artificial que incluye investigación simultánea, ingeniería y desarrollo de productos, a fin de acelerar el proceso. Nadie sabe cuándo estaremos volando y conduciendo nuestros coches con combustibles solares, pero la mayoría de los investigadores esperan un enorme avance dentro de 10-15 años.

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