Deportes de invierno: Cuidemos nuestras montañas

© Tourisme43-flickr

Los deportes de invierno –especialmente el esquí de descenso, esquí de fondo y el surf nevero– están haciéndose cada vez más populares en todas partes del mundo. Los lugares más famosos para estos deportes son los Alpes europeos y los Rockies norteamericanos, pero también hay estaciones de esquí en los Andes, los Alpes del Japón, en Kashmir, en el Sur de Nueva Zelanda y las Montañas Nevadas de Australia, y hasta en países como Argelia, Líbano, la República de Corea, Georgia, Sudáfrica y Marruecos. En cualquier parte del mundo, los deportes de invierno son una manera sana de experimentar los espectaculares ambientes montañeses.

Pero a medida que cada vez más gente es atraída a las montañas, es importante recordar qué frágiles son estos ecosistemas a grandes alturas. Sus empinadas laderas, las severas condiciones climáticas y la delgada capa de su suelo superior los hacen susceptibles a la erosión y los desprendimientos de tierra. Y los ambientes montañeses a menudo contienen una amplia gama de ecosistemas en franjas relativamente pequeñas, con frecuencia aisladas. Las mismas son hábitats para gran cantidad de especies especializadas y endémicas, fácilmente perturbadas por actividad humana o por el cambio climático, que es más pronunciado a grandes altitudes que en el resto del planeta a excepción de los polos. Los estudios de la vegetación de las cumbres europeas han demostrado que las plantas de temperaturas frías –como por ejemplo la especie alpina europea Nevadensia purpurea– están siendo expulsadas por plantas de temperatura más cálida. Debido a que no existe otro lugar al que podrían migrar, las especies finalmente se quedarán sin espacio y podrían desaparecer totalmente.

Entretanto, los caminos, los telesquíes, además de otras construcciones y las trituradoras de basura trastornan y fragmentan los hábitats, y la misma presencia de los humanos es estresante para la vida silvestre. Los científicos ocupados en el estudio del gallo lira, una especie piedra-angular en los Alpes europeos, hallaron que el contacto humano aumentaba considerablemente las hormonas de estrés de las aves, mientras que en Australia, el pósum pigmeo de montaña está amenazado debido a la fragmentación de su hábitat causada por el desarrollo del centro turístico.

Desde luego, esto no quiere decir que la gente deje de disfrutar los deportes de invierno, pero ayudaría si al decidir el lugar para pasar sus vacaciones tomaran en consideración el impacto sobre el medio ambiente. Aquí damos algunos factores a tomar en cuenta:

  1. Prueba hacer esquí de fondo y caminatas en la nieve: no requieren cambiar el paisaje para crear pistas de esquí, ni telesquíes de uso energético intenso, ni nieve artificial.
  2. No viajes por avión. Viaja en coche o en tren a tu centro turístico en las montañas para ahorrar emisiones de gas de invernadero.
  3. Presta apoyo a una estación de esquí que se esfuerza por ser verde, ya sea permitiendo su acceso por ferrocarril, o que sus vehículos funcionen con biodiesel, o plantando vegetación para reducir la erosión del suelo.

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