Crean el cambio que desean

Occupy es un movimiento a nivel de las bases sin líderes obvios, de manera que resulta difícil precisar sus demandas. No obstante, al parecer mucha gente está unida en su insatisfacción con la actual distribución de la riqueza y con un sistema económico mundial más preocupado por las ganancias que con el bienestar humano y ambiental.

Su mensaje puso un dedo en la llaga: tras el movimiento Occupy Wall Street, en Nueva York, en los últimos meses de 2011 hubo una erupción de movimientos Occupy similares en otras 750 ciudades o más alrededor del mundo, formando un movimiento global, sin rígida conexión, que aún sigue activo. Los puntos de discusión varían según el lugar, pero el movimiento ha alentado el debate en todas partes del mundo sobre las fallas en el sistema financiero, el comportamiento corporativo, la degradación del medio ambiente y la manera en que vivimos hoy día.

El mensaje principal es claro: Si no te gusta cómo están las cosas, es tu propia responsabilidad crear el cambio que deseas.

La periodista y escritora radical Naomi Klein declaró su postura en apoyo del movimiento Occupy:

“La avaricia sin restricciones ha des-trozado la economía mundial. Y también está destrozando el mundo natural. Estamos pescando en nuestros océanos con exceso. Estamos contaminando nuestra agua con sondeos y perforaciones de aguas profundas, recurriendo a las formas de energía más sucias sobre el planeta, como por ejemplo las arenas de alquitrán de Alberta. Y la atmósfera no puede absorber la cantidad de carbono que estamos introduciendo en ella, creando un peligroso calentamiento de la temperatura.

Estamos actuando como si no hubiera fin de lo que en efecto es finito — los combustibles y el espacio atmosférico para absorber sus emisiones. Y actuamos como si existieran límites estrictos e inamovibles para lo que en realidad existe en abundancia — los recursos financieros necesarios para construir el tipo de sociedad que necesitamos.

La tarea para nuestro tiempo debe ser cambiar esto y volverlo al revés: desafiar esta falsa escasez. Insistir en que podemos construir una sociedad decente, inclusiva — al mismo tiempo de respetar los límites reales de lo que la Tierra puede soportar.

No estoy hablando de regular los bancos y aumentar los impuestos para los ricos, si bien esto es importante. Hablo de cambiar los valores subyacentes que gobiernan nuestra sociedad. Esto no es cosa fácil de integrar en una única demanda amigable con los medios, y también es difícil imaginar cómo hacerlo. Pero no por ser difícil es menos urgente.”

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