Agua, agua…

Visto desde el espacio, el nuestro es un planeta azul: 70% de su superficie es agua —  pero la mayor parte en el océano. Apenas 2,5% de toda el agua del mundo es agua dulce, y de ésta, casi 80% está encerrada en capas de hielo y glaciares, y la mayor parte del resto se encuentra bajo tierra, en suelos y rocas. Apenas 1% de toda el agua sobre la Tierra está a fácil disposición para nuestro uso – y de todas las demás criaturas que comporten nuestro mundo.

Existen varias convenciones y acuerdos internacionales que tratan de un derecho humano fundamental al agua, más explícitamente el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (ICESCR), que afirma: “El derecho humano fundamental al agua da derecho a toda persona a agua suficiente, segura, aceptable, físicamente accesible y afrontable para uso personal y doméstico. Una cantidad adecuada de agua es necesaria para prevenir la muerte por deshidratación, para reducir el riesgo de enfermedades relacionadas con el agua y satisfacer requerimientos de consumo, cocina, de higiene personal y doméstica”. A tal fin, los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) proponen: “reducir a la mitad, para 2015, la proporción de la población sin acceso sostenible a agua potable segura y saneamiento básico.”

La cantidad mínima de agua necesaria para la sobrevivencia humana es de alrededor de 3 litros por persona por día. Mas si se toma en cuenta no sólo el agua para beber sino también la necesaria para saneamiento e higiene, esa cantidad sube a alrededor de 50 litros por persona por día.

Pero no sólo es la provisión directa de agua lo que cuenta aquí. También hace falta agua para la producción de alimentos, y los ODM también tienen la intención de “reducir a la mitad, entre 1990 y 2015, la proporción de personas que sufren hambre”. A través de los pasados 50 años, los agricultores han hecho un esfuerzo notable para alimentar al mundo. El número de personas que pasan hambre hoy día es casi el mismo del que era en los años 1960, a pesar de que la población mundial ha aumentado más que al doble. Pero gran parte de esto es resultado de un uso extenso de irrigación de los cultivos para aumentar su rendimiento. Hoy en día, la agricultura extrae más agua que cualquier otro sector.

Pero el agua, como tantos otros recursos naturales, es limitada. La cantidad de agua dentro del ciclo hidrológico de este planeta es más o menos fija. Circula, pero no aumenta. En total, se estima que hay 1.400 millones de km3 de agua dentro de ese sistema, de los cuales alrededor de 14 millones km3 están a fácil disposición como agua dulce. No importa cuántos de nosotros vivan en el mundo, esto es todo lo que tenemos para compartir. No obstante, debido al creciente número de seres humanos, y nuestros esfuerzos para proveer un estándar de vida decente para todos, los retiros de agua de los ríos y las reservas subterráneas han aumentado un 2,5–3% al año desde los años 1940.

En la actualidad, el agua en algunos de los más grandes ríos del mundo, incluso el Río Colorado en los Estados Unidos y el Nilo en Egipto, apenas llega al mar. En Asia Central, para el fin de siglo XX, el Mar de Aral se ha visto reducido en un 80% debido a los vastos retiros para irrigación de sus ríos afluentes para suministro de la industria del algodón. En Africa, el Lago Chad ha disminuido a alrededor de 10% de su tamaño original, debido en gran parte, según el PNUMA, al uso humano de agua, incluso métodos de irrigación y la construcción de represas ineficientes. Y varias de las más grandes zonas urbanas –Bangkok, Houston, Jakarta, Ciudad de México, Osaka, San José, Shanghai, Tokio y Venecia– están experimentando hundimiento del suelo causado por el drenaje del agua subterránea.

Mayor cooperación

La Asamblea General de las NacionesUnidas ha proclamado el año 2013 “Año Internacional de la Cooperación en laEsfera del Agua”, reconociendo que los asuntos relacionados con el agua, como tantos problemas medioambientales, muestran poca consideración por las fronteras. Basta pensar en las vías fluviales internacionales desde el Río Rin y el Danubio en Europa hasta el Congo de Africa, el Ganges y el Mekong en Asia o el enorme Amazonas de América Latina. Todos cruzan fronteras internacionales, de modo que cualquier cosa que ocurre río arriba tiene un impacto sobre la vida y el sustento de quienes viven río abajo.

El objetivo de este Año (www.unwater.org/watercooperation2013.html) es despertar consciencia, tanto del potencial para una mayor cooperación así como de los retos con que se enfrenta la administración del agua a la luz de la creciente demanda de acceso al agua, la adjudicación y los servicios de agua. El Año pondrá de relieve la historia de iniciativas de cooperación exitosas en la esfera del agua, e identificará asuntos cruciales relacionados con la educación en todo cuanto respecta al agua, la diplomacia en asuntos del agua, la gestión de las aguas transfronterizas, la cooperación en la financiación, marcos legales nacionales e internacionales, y los lazos con los ODM. También ofrecerá una oportunidad de capitalizar el momento creado en la Conferencia de Río+20 y apoyar la formulación de nuevos objetivos que contribuyan al desarrollo de recursos hídricos verdaderamente sostenibles. Y todoesto a la sombra del cambio climático, que ya está afectando negativamente a los sistemas hídricos.

The falls of Shirato

(c) M. Haba UNEP Topham

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